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miércoles, 23 de mayo de 2012

Paul Watson: "Lo que me ocurra no afectará las campañas de Sea Shepherd"

El activista de la defensa de la fauna marina Paul Watson, actualmente en libertad bajo fianza en Alemania, en espera del examen de una pedido de extradición a Costa Rica, prometió este martes que sus campañas continuarán incluso si es juzgado y encarcelado.

"Tienen la esperanza de que sacándome del camino van a acabar con nuestras operaciones. No lo lograrán", declaró a a la AFP, que lo entrevistó por teléfono, el líder de la ONG ecologista Sea Shepherd.

"Esto no es conmigo. Se trata de nuestros océanos y la amenaza siempre creciente de una disminución de la diversidad de la vida en nuestros mares. Se trata de los tiburones, las ballenas, las focas, las tortugas marinas y los peces", dijo el activista de 62 años.

Watson fue arrestado en el aeropuerto de Frankfurt el pasado 14 de mayo y estuvo detenido durante una semana antes de ser liberado bajo fianza.

El activista canadiense dijo a la AFP que está bajo "arresto domiciliario" y obligado a comunicarse con la policía dos veces por día.

"Quiero dejar muy claro que cualquier cosa que me ocurra no afectará nuestras campañas", dijo en una declaración escrita enviada por separado, por correo electrónico, a la AFP.

Watson es el líder de la Sea Shepherd Conservation Society, cuyos barcos seguirán "defendiendo a los tiburones en el Pacífico Sur, a las ballenas en el santuario ballenero austral" y a los delfines en Taiji, Japón, dijo.

"Afortunadamente, Sea Shepherd es ahora mucho más grande que yo (...) y si yo fuera impedido de servir en las líneas del frente en alta mar, serviré, desde una celda de prisión, como símbolo de la resistencia a la destrucción de nuestros océanos", señaló.

Watson dijo que planeaba viajar a Berlín el miércoles para participar en una manifestación de sus partidarios con motivo de la visita de la presidenta costarricense, Laura Chinchilla, a la capital alemana.

"Pero tengo que estar de vuelta en Frankfurt a las 5:00 p.m. (3:00 p.m. GMT), pues tengo que reportarme a la policía", indicó

En Berlín espera reunirse con miembros de la delegación de Chinchilla para pedir garantías para su seguridad personal en caso de que fuera realmente extraditado a Costa Rica y procesado en ese país, dijo.

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"No tengo razones para creer que el sistema legal costarricense no me procesaría con justicia, a mí no me preocupa el sistema judicial, sino el hecho que la mafia de la aleta de tiburón en Costa Rica a puesto precio a mi cabeza y una cárcel costarricense daría una excelente oportunidad a quien quisiera aplicar este letal contrato contra mí", dijo.

"Les hemos costado a los cortadores de aletas de tiburón grandes cantidades de dinero en las últimas dos décadas y quieren vengarse. Vamos a necesitar que las autoridades costarricense garanticen en forma absoluta que no pondrán en peligro mi seguridad cuando vuelva a Costa Rica a demostrar mi inocencia ante un tribunal", manifestó.

Watson se encuentra en libertad bajo fianza mientras que las autoridades alemanas deciden si será o no extraditado a Costa Rica por cargos derivados de un enfrentamiento en alta mar con cortadores de aletas de tiburón, en 2002. Se le acusa de haber "puesto en peligro a la tripulación de un buque".

El activista señaló que es inusual que un pedido de extradición sea atendido por "un delito relativamente menor, en el que nadie resultó herido y no hubo ningún daño a la propiedad".

Watson sugirió que Japón podría estar "presionando" a Alemania para que aplique la orden de extradición.

"Podría ser más que una coincidencia el que la orden de extradición fuera lanzada en octubre de 2011, casi al mismo tiempo que los japoneses lanzaban, y perdían, un proceso civil nosotros ante un tribunal de Seattle", indicó.

Paul Watson es muy conocido por sus campañas de persecución y hostigamiento de barcos balleneros japoneses de la Antártida, lo que en los últimos años ha reducido significativamente el número de animales sacrificados.

La campaña anual de Sea Shepherd contra la flota ballenera japonesa ha adoptado formas cada vez más militantes para poner término a la cacería de los cetáceos, los que irrita a Tokio.

Este año, el grupo lanzó bombas fétidas a los barcos en alta mar y usó cuerdas para intentar enredar sus hélices, en una serie de intercambios en los que los balleneros nipones respondieron usando cañones de agua.

Fuente: noticias.yahoo.com