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sábado, 30 de abril de 2016

Yo (dentro de un pequeño círculo blanco)

Yo (dentro de un pequeño círculo blanco) en la 'Plaza José Antonio Páez' de la Plaza Candelaria el día 12 de diciembre de 2.002

Las bombas lacrimógenas que 'pateo' no fueron lanzadas por algún órgano de seguridad del régimen, sino por un grupo paramilitar llamado carapaica. Segundos antes, uno de los miembros de dicho colectivo me escupió la cara por el simple hecho de haberse quedado sin argumentos durante el diálogo que manteníamos por la simple utilización que se le estaba dando a la plaza. "Estoy aquí porque nací aquí y no porque piense distinto a ti" le dije. Fue ahí cuando el chavismo (fascismo) me agredió, no por primera vez, pero sí dentro de lo que considero mi hogar.

En el momento pensé en devolver la agresión, se necesitaban como tres (3) de ellos para poder pararme, no solo por la ventaja física, sino por la indignación visceral y la rabia moral que me produjo su deplorable actitud. Lo empujé, incluso otro carapaica le recriminó 'a quién' se lo hizo, y no 'lo que' hizo. "¿Estás loco?, ese bicho te agarra y te desarma de un coñazo" le dijo. En ese instante salió por los aires la primera bomba lacrimógena, lanzada desde la Av. Urdaneta con rumbo al centro de la plaza.

Unos 15 efectivos de la extinta policía metropolitana estaban replegados en la zona oeste de la plaza, a un lado de la tarima. Sin poder hacer más que lucir como unos espectadores castrados muchos de ellos ya suponían el oscuro futuro que tendría la institución, la cual fue exterminada por razones políticas, sociales y estratégicamente para ir aniquilando de capacidad de 'fuego' del adversario.

Solo me quedó bajarme las mangas del sweater (para no quemar mis manos) y devolverle las bombas hasta con los pies. Gritaba el diccionario de groserías no convencionales que dichosamente había ido adquiriendo con mis experiencias multiculturales, y los invitaba a irse al Bulevar de Catia, a la Planicie, Monte Piedad, etc. Puesto que ninguno de ellos era oriundo de la parroquia Candelaria.

Mientras devolvía las lacrimógenas no pensé en #TáchiraFuerte, no pensé en #MaracaiboActiva, no pensé en #Twittear que estaba solo y desamparado. Faltarían unos cinco (5) años para la invención de esa red social, y unos doce (12) años para la creación de esos #Hashtags. Tampoco pensé en echarle la culpa a los venezolanos que se fueron del país, no pensé en los que estaban en sus casas comiendo hallacas, bebiendo, celebrando, etc.

En ese entonces, mis hermanos 'gochos' estaban en sus casas tranquilos, mis panas 'maracuchos' estaban bailando gaitas, yo estaba completamente solo en el medio de una plaza que me vio nacer, a ocho (8) cuadras de Miraflores, y en lo único que pensaba era en defender mi hogar: "No van a venir a destruir mi casa, mi plaza, mi parroquia, mi ciudad, mi país."

Jamás me oyeron decir: "Aquí estoy... Mientras los gochos y maracuchos cagaos están metidos en sus casas" como lamentablemente hemos tenido que leer todos los venezolanos el último par de años.

Parece que ahora nadie recuerda que en abril de 2.002 fuimos los caraqueños quienes acabamos con el régimen más nefasto que ha tenido la historia de Venezuela. (Sin importar la podredumbre de las cúpulas, instituciones, FAN y los eventos posteriores a ese hito, la voluntad del pueblo de Caracas en la calle obligó y presionó la renuncia de un despótico fascista).

Agarraba las bombas, las pateaba y me decía: "Vieja dame fuerza, vamos viejita, no me abandones nunca". Apenas un año antes había perdido a la mujer más maravillosa que he tenido la dicha de conocer, y por suerte del destino también era mi madre. (Las siguientes imágenes son del día posterior al ataque).

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Disipado el humo (les confieso que durante un largo período de mi vida me hice casi inmune a él de tanto que tuve que respirarlo), un agente de la PM se me acercó y me dijo: "Carajito ya hiciste tu trabajo, váyase pa’ su casa... Mira, ellos ya se fueron."  Efectivamente se habían ido, lo consideré en ese momento como una pequeña victoria en una batalla que duraría unos 20 años (sí, en 2.002 presumía que el chavismo como movimiento social iba a destruir Venezuela, estando o no en el poder, alrededor de dos (2) décadas. Como gobierno, o como guerrilla).

Me fui de la plaza Candelaria, llegué a casa de mi hermano R.A. con la intensión de saber dónde estaba y contarle lo sucedido. Él vivió conmigo el 11 de abril (siempre se lo voy a agradecer) en el viaducto Nueva República, en la esquina de Pedrera, Muñóz, Marcos Parra, Solís, etc.  Vimos cómo fue todo, quién disparó primero, cómo se disparó, etc. Por eso siempre les digo: "A mí nadie viene a echarme el cuento".

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Una vez supe que estaba bien y conversamos -catarsis para poder drenar todo lo que nos había pasado por separado- subí a mi casa, ahí me recibía mi hermana L.M. con lágrimas en los ojos y un fuerte abrazo, no entendía porque estaba tan preocupada. Salió mi viejito de su cuarto y también me abrazó efusivamente, fue cuando me dijo: "Te vimos en Globovisión". "¿Y tal?" Les pregunté, "Claro había una cámara en el techo de la prefectura y pudimos ver las bombas y te reconocimos".

Mi viejo entendió por qué estaba allí, por qué actué así, pero mi hermana aún afectada me pidió que no me metiera más en esos 'rollos'. a lo que respondí: "Flaca, si mamá estuviera viva seguramente hubiese estado ahí conmigo". Algo que ella entendió perfectamente, pero me dio un valioso consejo: "Bajo perfil hermanito, bajo perfil".

L.M. tenía toda la razón, en esta lucha que nos quedaba de tantos años, la clandestinidad y el anonimato iba a ser nuestra mayor ventaja ante un régimen autoritario que iba a controlarlo todo.

Días después de ese mismo diciembre, alguno de los amigos de crianza que coqueteaban (inclusos algunos se acostaban) con el régimen me decían: "Eso te pasa por meterte en esos peos, eso te pasa por loco". Yo seguía argumentando que el Chavismo era Fascismo, que Hugo Chávez era un militarista tiránico y autoritario, que estaban entregándole el país a un régimen con carácter nacional socialista. Hacía comparaciones con Adolf Hitler, incluía el oscurantismo nazi para hacer referencia a la palería chavista, etc., etc., etc. No sé cuántas veces me dijeron: "Tú estás loco, eso no es así, eso no va a pasar", y aunque me alejé de manera contundente de sus vidas, nunca dejé de repetírselos cada instante que considerara oportuno.

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¿La reivindicación? Sí llegó, y agradezco estar con vida para verlo. Quince (15) años después de estos eventos un elevadísimo número de estos panas de mi niñez son los que hoy día más comparten mis publicaciones en sus redes sociales, los que más leen mis críticas, los que peor hablan del chavismo (por increíble que parezca), hasta un grupo de ellos firmaron en días pasados mis planillas de recolección para activar el referendo revocatorio.


Debo reconocer que aunque desde 2.006 presumía que muchos venezolanos tenían su dignidad metida en la cartera, no es lo mismo cuando te enfrentas a ella directamente y vives para contarlo. Por esa época animaba a todos a iniciar un tipo de 'boicot' económico contra lo que llamaba: Productos rojos. No compren en tiendas que los dueños sean chavistas, no vayan a 'x' o 'y' centro comercial porque su dueño es 'tal' o 'cual', no asistan a los conciertos de 'n' grupo porque la productora es de 'z' o porque el artista tenía negocios con el régimen, etc., etc., etc.


Básicamente desde el año 2.007 empleaba una (1) de cada cinco (5) publicaciones en las redes sociales para eso. Investigando y denunciando tiendas, servicios, canales de televisión, aliados económicos del régimen, marcas, alimentos, todo el dinero que estuviera manchado de sangre de venezolanos decentes.


El domingo 3 de diciembre del año 2.006 tomé la decisión de no ver más canales de televisión del estado, ni los canales de televisión privados que no solo se arrodillaron ante la dictadura moderna, sino que también colaboraron para exterminar a su más fuerte competencia. Admito que esto lejos de radicalizarme me permitió tener un mayor crecimiento intelectual, un mayor entendimiento de la problemática venezolana, pero casi fue un exterminio social, puesto que la gente me hablaba de un programa, de una novela, de una bella actriz o de un talentoso actor y yo no tenía la más mínima idea de lo que me estaban diciendo. Cada vez que repetían una frase de algún show cómico de los canales privados arrodillados al régimen tenía que preguntar: ¿Qué es eso, dónde lo ponen, en qué contexto se dice, etc.?


Incluso al sol de hoy, año 2.016, forzosamente tuve que incluir a los dos canales privados de televisión de señal abierta restantes Globovisión y Meridiano Televisión a mi lista de 'Productos rojos', luego de ser adquiridos en 2.013 por testaferros boliburgueses o bolichicos.

Honestamente por eso cuando leo a muchos venezolanos que se fueron del país hablar de lo que es vivir como 'emigrante', solo pienso en lo mucho que me siento viviendo como un extranjero en la misma tierra que me vio nacer. De lo que no me excluyó el régimen fachochavista, me terminé excluyendo yo mismo por dignidad, convicciones y activismo.

Justamente el lunes 4 de diciembre de 2.006, a horas del 'climax' (El momento más alto de su popularidad política) del ya fallecido exdictador, en esa misma plaza Candelaria a las 2:00 de la tarde, abracé a mi novia y a mi hermana y les dije: "Vean bien esta plaza, vean bien estos negocios... La tienda que hoy vende hilos, el próximo año venderá ropa. La tienda que hoy vende caña, en dos años venderá comida. La tienda que hoy vende comida, en tres años venderá triples y terminales. La tienda que hoy vende triples y terminales, en 4 años no tendrá ni que vender..." Como dice mi hermana: "Gordo, que se te haga la boca chicharrón".


El domingo 2 de diciembre de 2.007 tuvimos un logro histórico, no ganamos unas elecciones, sino que lo que quedaba de institucionalidad en las F.A.N. (sin la B), obligó al fallecido exdictador a aceptar la voluntad de la mayoría democrática del país. Desde esa época denunciaba con preocupación que para poder 'ganar' unas elecciones en Venezuela debíamos hacerlo por un margen de al menos el 10% del padrón electoral. Y aunque en 2.008 me preocupaba por explicarle esto a todos, hacerlo ahora sería menospreciar la inteligencia (y las trampas vividas por el C.N.E.) de quien me esté leyendo en este preciso instante.



Ya teníamos los 'números', un grueso sector del chavismo disentía del exdictador, pero no importa cuánto les repitiera y repitiera lo que debíamos hacer: "Boicot a los productos rojos... Pégales en el bolsillo, es lo único que les duele, etc." Los venezolanos terminaron recostándose de un nefasto régimen facho, narco y violador de DD.HH, con un barril de petróleo a 200$. Por dar ejemplos: Mientras yo gritaba: "No veas Vendevision" en amplia confrontación contra Gustavo Cisnero y Carlos Bardasano, el título de sus programas o novelas eran #TrendingTopics en las redes sociales. Mientras publicaba "El Millenium Mall y el Lider son de Diosfacho", en Facebook subían miles y miles de fotos comiendo en la feria. "No compren Eveba, no compren Perfume Factory, no se anuncien aquí, no vayan a los conciertos de Solid Show, etc., etc., etc." Un barril de petróleo a 200$ hacía que el venezolanismo aniquilara mis últimos gritos para salvar a la venezolanidad.


Dejé de ir a conciertos de Pericos por presentarse en Fuerte Tiuna... A pesar que desde finales de la década de los 80's escuchaba Mano Negra, más nunca escuché o compré algo de Manu Chao... Escuchaba Ska-P desde inicios de los 90's y tenía su discografía completa, el mismo día del estreno de "El Libertador (Adelante Comandante)" cuando el 99% de los chavistas ni la había escuchado, ni sabía quiénes eran, borré todos los discos de mis respaldos digitales, reproductores mp3, discos, todo.


Insisto: "No solo me excluyó un régimen... Por convicción y activismo también me auto excluí" (Como dato curioso, en ese momento de 2.010, un hermano alma mater universitario H.M. me criticó el hecho de no asistir a un concierto de Pericos en los Próceres por mi activismo político, aludiendo radicalización, gracias a Dios si quiero saber lo que es ser “radical” me basta con escuchar y leer lo que él opina en 2.016 del fantoche sucesor y del chavismo como tal… Estoy feliz por ti hermano H.M.).


En 2.010 ya sabía la magnitud de la enfermedad del fallecido exdictador y el momento socio-económico que deberíamos enfrentar. Estaba consciente de eso que años atrás presumía: "Hay venezolanos que tienen su dignidad en la cartera". Entonces solo me quedó prepararme para lo que venía. Replicaba a todos mis conocidos, por cualquier medio: "Lo único que democratizó el chavismo fue la mierda... Pronto la mierda será para todos, no solo para los que disienten del régimen".


No entiendo cómo muchos irresponsables pretenden culpar únicamente al sucesor fantoche de todo el desastre. En 2.008 era difícil encontrar algunos medicamentos específicos para diálisis, diabéticos, etc. En 2.011 se formaban las primeras colas por comida de rubros específicos, y eso sin hablar del desempleo, subempleo, trabajo no formal.


La delincuencia es otro mal al que hay que analizar sin ligerezas. La inseguridad, los asesinatos, etc. Tenían la concepción específica de control y exterminio social. Sirve para enmascarar asesinatos de líderes incómodos, de disidentes con alguna información o conocimiento, de sindicalistas y estudiantes con fuerza de bases. Mantener a la ciudadanía en sus casas, controladas, sometidas. Menos mal que esto, que tengo tantos años denunciando, ha sido poco a poco estudiado por profesionales e investigadores de oficio, y cada vez son más las pruebas fehacientes de esta triste realidad.


Acabaron con el personal técnico, con la mano de obra especializada. El INCE, las universidades controladas por el régimen, los colegios e institutos universitarios secuestrados por el chavismo solo sirvieron para el adoctrinamiento. El personal preparado (académica como experimentalmente) se fue del país y quedó suplantado por instrumentos de propaganda ineficientes, incapaces, ineptos y disociados de la realidad.

No hay innovación tecnológica, desde hace más de 10 años la partida para desarrollo científico solo es del 0,02% del situado constitucional, no se invierten en las academias, en las facultades, etc. Vivimos una crisis sanitaria, las ciudades cada vez están más sucias, no hay trabajos de sustentabilidad ni de resiliencia ambiental y climática, no funciona las plantas de tratamientos de aguas potable ni las de aguas servidas.

La agricultura la secaron, la ganadería la asesinaron, agroisleña la ejecutaron. No se invirtió en tecnología para generación de energía limpia, granjas solares, parque eólicos, etc. PDVSA desde hace 15 años no figura entre el TOP20 de empresas con gestiones transparentes, antes de 2.000 siempre estuvo entre el TOP5. Greenpeace desde 2.006 incluye a PDVSA como una de las 10 compañías que más contaminan el planeta tierra y que más aporta al cambio climático. Se redujo en más de 60% la extracción de petróleo y desde 2.002 importamos gasolina.

La cultura está secuestrada, las bandas y artistas musicales deben arrodillarse ante el régimen para poder tocar una vez al año en una plaza pública, y esperar 6 meses para que les salga el chequecito del toque. No tienen apoyo legal y gratuito para registros SAPI, derechos de autor, etc. No hay un programa universal y meritocrático para la grabación en estudio, posibilidad de materializar una placa discográfica. No existe la voluntad para la creación de una plataforma digital de difusión de la música hecha en Venezuela (no hablo de folklore solamente).

Los ATENEOS de las grandes ciudades de Venezuela y los teatros están secuestrados, en el teatro municipal o nacional no hay obras, solo propaganda fascista. En el Teatro Teresa Carreño se venden hortalizas y verduras. Las grandes estrellas de la actuación venezolana están en el exilio perseguidos por pensar distinto, y los que quedan con la excusa que se "deben a su público" matando tigritos en unas salas de 3x3 metros y 10 sillas en centros comerciales.

Considero que hablar del sistema de producción y distribución de comida, de la condición de los hospitales y la salud, del sistema penitenciario, del sistema judicial, de la plataforma telefónica, redes móviles e internet, de las vías de comunicación, de las condiciones de nuestros bosques, de nuestros parques nacionales, del turismo, del sistema de transporte público, del metro, del tren a los Valles del Tuy, de los indigentes y desamparados, de los animales en situación de calle, etc., etc., etc., Es una redundancia a la realidad... A quién debas explicarle que en Venezuela ya nada sirve a más de un 20% de su capacidad, muy posiblemente esté en ese 20% de personas que todavía apoyan esto.

Lo más curioso es que esta destrucción no ocurrió de la noche a la mañana, tiene más de una década gestándose, tiene más de una década siendo denunciada por personas como yo, tiene más de una década siendo pública y notoria, solo debías sacar la vista de la cartera, levantar tu mirada y ver el desastre que estaba ocurriendo.

Irónicamente, como ya vaticinaba en 2.006, el mismo régimen que hizo que no quitaras la vista en tu cartera, también es el responsable de que 'mágicamente' levantaras la mirada y te dieras cuenta de la realidad. Ahora ves la destrucción, ahora comparas la Venezuela de 2.016 con la Venezuela del año en la que empezaste a ver como se llenaba tu billetera.

¡Feliz año y salud, lo único que necesitamos es salud! Deseaba en diciembre de 2.011 a mi bella familia, a mis buenos amigos y vecinos. Aquellos que siempre me abrazan con cariño, también me escuchan. Después de la celebración, cuando solo quedábamos cinco (5) personas, una buena amiga me pregunta algunos consejos sobre el escenario futuro: "¿Qué debemos hacer?" 1.- Paciencia (El dictador, y su proceso, fallecerá) 2.- Abastécete (Hay productos de higiene personal, alimentos, limpieza, etc. Que expiran en 4 o 5 años, a partir de mañana cada vez que los veas compra 2 quincenales) 3.- No te tomes las cosas tan en serio (Desde ese momento les sugería a todos los presente tratar de mantener la salud mental, el norte, permanecer tranquilos ante todo lo que viviríamos a continuación). Y 4.- Repetí algo que le digo a mi novia desde hace 10 años en tono de broma: "Tranquila, que en el 2025 vamos a estar en un matrimonio, o unos 15 años, y en la hora loca cuando el 'animador' diga: 'Levanten la manos los chavistaaaaaas', absolutamente nadie la va a levantar y todo el mundo va a pitar del asco y el repudió". Así son los venezolanos.


Hasta el sol de hoy, mi suegra (acompañada de su maleta repleta de shampoo, acondicionador, desodorante, crema veet, etc. Y su closet con comida) también me agradece esas palabras de fin de año con un abrazo y estas palabras: "Hice exactamente lo que me dijiste, salía del trabajo y en vez de irme a la casa me iba a comprar, a veces pensaba que estaba loca, pero no dejé de hacerlo".

Con abuso de poder, maquinaria propagandística y el control de todas las instituciones, en octubre de 2.012 'perdimos' las elecciones presidenciales ante un dictador 'muerto en vida'. En ese momento el amor de mi vida (novia) me pregunta: ¿Cuánto más debemos esperar, qué será lo que tiene que pasar para que los venezolanos se den cuenta? Yo la abracé y le dije: "Desde 2.011 el chavismo comenzó a morir- En un par de meses sin la cabeza del mismo, su proceso de descomposición será un poco más rápido que de costumbre, pero recuerda que muchos de ellos tienen crímenes que no prescriben, violaciones de derechos humanos, otros están metidos en narcotráfico, legitimación de capitales, lavado de dinero, etc. Por esa razón la remoción del poder no va a ser ni fácil, ni cómoda."


Llega 2.013 y Venezuela tuvo una nueva ilusión, vivimos un mes esperanzados con un cambio democrático y pacífico. Por un momento tuvimos (yo aún lo considero) un líder que aglutino hasta la voluntad de voto de disidencia del chavismo. A diferencia de lo que dice ese sector de la oposición que es "chavista, pero que no vota por el chavismo", ese líder tuvo más bolas para no mandar a la gente a matarse, tuvo más bolas para inmolarse políticamente, tuvo más bolas por aguantar el chaparrón de críticas y ponerse a hacer algo que en los últimos 10 años nadie ha hecho en el país: "Hacer política".


A finales del año 2.013, los venezolanos tuvieron una oportunidad de oro para tratar de darle un revés político al sucesor fantoche. Pero no fue así, una vez más ganó la abstención, ganó la desesperanza, ganaron los "duros del teclado" en twitter, los eruditos de la política venezolana en el exilio, ganó la doñita que manda a la gente a matarse por Zello desde la comodidad del sur de la Florida.

2.014 estuvo marcado por estos, ellos fueron los protagonistas. Un joven político venezolano, que ha militado en Copei, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y por último Voluntad Popular, jugó a ser 'cacique' sin nunca haber aprendido a ser 'indio'. Con su reciente creado partido político, moldeado a su horma para ser 'cacique', decidió que había que calentar la calle en un año que no tenía evento en el calendario electoral.


¡Quiero un cambio, no una salida! Con esa frase procuraba manifestar mi rechazo a lo que planteaban tres (3) figuras políticas de oposición (Leopoldo López, María Corina Machado y Antonio Ledezma) a quienes respeto, cuentan con mi apoyo e incluso admiración.

No soy de los idiotas funcionales, de los venezolanos que tienen un dedo de frente, de aquellos con una cotufa en la cabeza que son capaces de comparar a: Un autobusero sin educación, sin instrucción académica, sin preparación técnica, sin especializaciones políticas, sin experiencia en gestiones públicas, sin oratoria, sin cursos de locución, sin presencia, mal vestido, ineficiente, inepto, incapaz, fascistoide, intolerante, violento, con todos los recursos del estado a su disposición, controlando todas las instituciones, sin contralor, etc. Con un político de carrera, bachiller, abogado, con post-grado en las mejores universidades del mundo, con doctorados en Harvard, con post-doctorados en Princeton, con cursos de oratoria, con diplomados en gestiones públicas en Alemania, bien hablado, con experiencias comprobadas en gestiones públicas, con cargos públicos exitosos, premios nacionales e internacionales en transparencia de gestión, con todos los teléfonos y computadoras intervenidas, con la fiscalía en contra, con la contraloría revisándole hasta las compras de una resma de hojas, con el SEBIN siguiéndolo a todos lados, con el DIM tomándole fotos, con periodistas del SIBCI provocándolo, con paramilitares colectivos agrediéndole, etc. SOLO UN VENEZOLANO ES LA ÚNICA ESPECIE VIVIENTE EN EL UNIVERSO CON LOS NIVELES DE IGNORANCIA Y ESTUPIDEZ CAPAZ DE COMPARAR ESTOS DOS SUJETOS Y LUEGO AFIRMAR: “TODOS LOS POLÍTICOS SON LA MISMA MIERDA, NI CHAVISMO NI OPOSICIÓN SIRVE PA' UN COÑO”.



Igual, ese 12 de febrero estaba en la calle. Sin importar si apoyaba o no 'La Salida' mi deber como venezolano era estar ahí, además era en mi hogar, la parroquia Candelaria. Entre la esquina de Ferrenquín a Tracabordo vi como los organismos de inteligencia científica, política y militar, dieron de baja a 'Moncho' Montoya y a Bassil Dacosta disparando armas de fuego para 'controlar' una protesta legítima. Lo que pude lo grabé, subí a la esquina Corazón de Jesús por la avenida este 2 y bajé por detrás del CICPC. Ayudé a un grupo de estudiantes a escapar dándole instrucciones para que se metieran por el Parque Los Caobos y no por la Av. México/Libertador. En la esquina del Hotel Alba Caracas tuve un encontronazo con un 'cabillero' y ayudé a dos Testigos de Jehová que quisieron pasar hacia el colegio Experimental Venezuela con la ilusión de que 'ellos no se estaban metiendo con nadie' y de igual manera los tupamaros golpearon hasta en la biblia (Insisto: La mierda es pa' todos).

Lamentablemente, aunque nunca la apoyé, 'La Salida' se encargó de incluirme sin ningún tipo de invitación. En la parroquia Candelaria tuvimos 4 muertos y dos heridos en todo el tiempo que duró 'La Salida', lo peor de todo fue que atornillo más a un régimen que venía de salida (Insisto: No golpees a tu rival que ya va camino a la lona).


No se imaginan la indignación que sentía, una vez más, de ver que como sociedad no aprendíamos de los errores pasados. Leer a los 'duros del teclado' diciendo sandeces, escuchar en los canales de Zello a doñitas encopetadas mandando a muchachos a la calle desde la comodidad del imperio, los opinadores políticos en el exilio 'esperanzando' a los venezolanos a correr 100 metros planos cuando en verdad era un maratón de 42 kilómetros, recibir las mismas estupideces por mensajería instantánea mientras la realidad pasaba frente a mis propios ojos.


Así como la gente que todavía apoyaba al régimen tenía la vista metida en la cartera, un grueso del opositor la fijaba en las redes sociales. Leer a un pequeñísimo grupo de mis hermanos gochos insultar a los caraqueños por 'x' o 'y' cosas locas que se les pasaba por la cabeza, en ese momento me hizo comprobar en la práctica esa hipótesis que afirma que el venezolano tiene memoria de corto plazo (es un hecho, no se diga más).

'La Salida' nos dejó la trágica cifra de un par de docenas de hermanos venezolanos asesinados por un régimen fascista, un par de docenas de valiosísimos venezolanos detenidos solo por pensar distinto, y no aportó otra cosa que darle más tiempo al fantoche sucesor. La tesis de que 'La Salida' le quitó la máscara al régimen y mostró las violaciones de los derechos humanos en Venezuela es una total inocentada, de la misma manera que dentro del país había gente que por estar viendo sus billeteras no le dio la gana de ver este desastre, afuera todos y cada uno de los organismos internacionales, regionales y mundiales saben con conocimiento de causa la verdadera cara del chavismo, pero con un barril de petróleo a 200$, la inmensa mayoría de ellos se hacían los ciegos o eran complacientes.


"Procuren disfrutar sus navidades, vienen los 3 años más difíciles de la historia contemporánea venezolana" era mi mensaje en diciembre de 2.014. "No festejen, pero permanezcan juntos y en familia", sabía hace mucho tiempo que se agudizaría la escasez, pero empecé a ver la luz al final del túnel.


Esa luz era un cocuyito a finales de 2.015, y a pesar que pensé que serían unos 95 diputados, la situación venezolana hizo que la victoria fuese contundente. Obviamente estaba más que claro que nos enfrentamos a un régimen dictatorial, pero tampoco íbamos a caer en el error de 2.005, incluso si esa misma Asamblea Nacional iba a estar de brazos cruzados.


Me llamó la atención la gente de 'salva tu voto', pero ni me molesté en argumentar, más y aun cuando llevaba aproximadamente 3 años sin recibir un comentario soez, insulto, crítica, etc. De chavistas en las redes sociales, Pensé: "Claro, los chavistas de mis redes sociales se acabaron porque se convirtieron en opositores al régimen, pero de 2.004, no de 2.015 una cosa así." Lo cierto es que invitaba a todos a votar, invitaba a no cometer los errores y a terminar de darnos cuenta que el régimen ya no era nuestro enemigo. "El chavismo se acabó, nuestro enemigo es el desespero y la impaciencia." A diferencia de nuestros nuevos aliados, nosotros debíamos ser opositores de 2.020 y no de 2.015


Comienza 2.016, y paso de saber lo que pasaría a vivirlo. "No es lo mismo prepararse física, mental y logísticamente a vivir algo que tener que vivirlo", siempre recuerden esto. Entre 2.015, 2.016 y 2.017, posiblemente el año del medio sea el peor, únicamente por esa misma razón: Estar en el medio. Apenas en febrero debía escuchar cosas como: "La AN no está haciendo nada, no sirve, etc." Imagino que quienes decían esto son esos que hasta el día de ayer fueron chavistas, pero hoy son opositores, pero opositores de 2.005 y no de los que necesitamos, de 2.020.


- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que me monto con alguien (que no me conoce, obviamente) en un ascensor y me dice: "¿Quién se iba a imaginar que llegaríamos a esto?"

- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que alguien que estuvo junto a un enchufado disfrutando las “bicocas” de la corrupción me dice: "¿Cuándo se va a acabar esto?"

- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que alguien que hasta el 8 de diciembre de 2.013 votó por el chavismo me dice: "¿Hasta cuándo vamos a aguantar esto?"

- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que alguien saliendo de carnavales o semana santa a la playa me dice: "¿Qué esperan los venezolanos, hasta cuándo?"

- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que un venezolano fuera del país me dice: "Están así porque allá nadie hace nada".

- No puedo explicar ni lo que siento cada vez que alguien me dice: "¿Qué tan abajo podemos llegar?" y sé que todavía queda un poco más al fondo.

Comencé a escribir estás pequeñas memorias, porque acomodando mis archivos digitales me encontré la imagen del título. Esto hizo que de una u otra manera volvieran todos estos recuerdos, todos esos aciertos y todas esas esperanzas que desde hace 20 años he tenido tratando de sobrevivir a uno de los regímenes más nefastos de la historia, sin dejar de perder mis convicciones, mi oposición y mi activismo.

Lo irónico es que no cambio ni un segundo de lo que he vivido estas últimas dos (2) décadas. He aprendido a conocer la gente de mi país, a saber cómo se comporta, a reconocer sus virtudes y defectos, a valorar sus talentos, a condenar sus vicios, a definir sus motivos. Puedo pararme en cualquier punto cardinal de Venezuela (menos el estado Amazonas, único al cual no he tenido la dicha de ir) y decir: "Yo no solo conozco la tierra que estoy pisando, sé a qué sabe, sé a qué huele, sé cómo luce y conozco a quien día a día la pisa".

Aprendí cuáles eran mis defectos, los identifiqué, los acepté y cada día que pasa pongo todo mi esfuerzo en corregir los que aún deben ser corregidos. Reconocí cuales eran mis virtudes, las sigo abonando, sembrando, cultivando.

Defiendo mis convicciones sin ser dogmático, cuestiono mis principios (y mis finales), criticó cada día a un país -que conozco tan bien- dándole soluciones, no veo el nacionalismo como una virtud sino como un defecto, me auto excluí de la sociedad hipócrita y me formé como ciudadano proactivo, no como un habitante complaciente.

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Para mí, la grandeza de la gente viene dada en función de la capacidad que tengan de sacar lo bueno de cada uno de sus semejantes. De hecho, hasta soy bastante salomónico con los métodos, siempre y cuando obtenga el resultado. Bolívar, Gandhi, Einstein, Mandela, Walesa, Miranda, Luther King Jr., Arias, Newton, Juan Pablo II, Biko, todos a su estilo son un ejemplo de esto.

Lamentablemente siempre supe que el chavismo solo sacaba a flote lo peor del venezolano, hasta le daba dividendos políticos exacerbarlo. Que brotara en ti tu 'Venezolanismo' y eliminaras tu 'Venezolanidad' le daba poder al chavismo, que reinará la ineptocrácia y enterrara la meritocrácia  lo aferraba al poder, engañarte para que esperaras que te dieran las cosas y no trabajaras por ellas lo terminaría perpetuaría.


Es momento de ser el cambio que necesitamos del mundo, el problema de Venezuela no es solamente su gobierno, este es un simple reflejo de la descomposición de la sociedad venezolana. El chavismo comenzó a morir a finales de 2.010 y principios de 2.011, pero es justamente esos terribles defectos del venezolanismo lo que aun lo mantiene con vida. Hay una vía para lograr un cambio de fondo en este país, con aprendizaje y no traumático, pero debe ser un esfuerzo de la inmensa mayoría de ciudadanos que lo quieren. Por favor ayúdame a que después de estos catorce años no pareciera que aún vivo (dentro de un pequeño círculo blanco).