Entre Egipto y Mesopotamia, el litoral fenicio-palestino "o la tierra prometida por Dios a los hebreos" es conocida como Canaán, conexión de África con Asia. La civilización cananea fue rica y sofisticada, encauzando al hombre al desarrollo urbano de grandes ciudades tales como Jerico (Jericó), Beersheba (Beerseba), Jaffa (Jafa) y Megiddo (Megido). La cuna de la "civilización contemporánea" se formó en Mesopotamia, aproximadamente un poco más de 6.000 años atrás, a lo largo de los valles de los ríos Tigris y Éufrates. Los mesopotámicos hicieron grandísimos avances técnicos transformando las ciudades en reinos. Sin tierra, los semitas se distribuyeron por las regiones, se convirtieron en los conocidos hebreos. De ellos -alrededor de 4.000 años atrás- fuertes líderes sobresalieron, desarrollando una ética que los sitúa aparte en la historia de una manera única (la creencia en un "singular y todopoderoso" Dios, fue un gran contraste con respecto a los ídolos adorados en el momento - monoteísmo).
Extensiones de las familias y tribus de aquellos hebreos migraron al sur (dentro Canaán), que por cierto también poseía una gran civilización (los Israelitas llegaron a Canaán para el año 2000 A.C.) La fundación de los Israelitas comenzó con Abraham, quien fue el padre de Isaac, y a su vez Isaac fue el padre de Jacob, quien cambio su nombre a Israel. Este engendró 12 hijos, conocidos como los doce patriarcas de Israel (Las 12 tribus de Israel). Abraham vivió en el río Tigris, probablemente entre los años 2.000 al 1.500 A.C. Fue llamado por el señor, dejando su hogar y familiares convirtiéndose en un nómada. Abraham fue el hijo de Tareh, descendiente de Sem (hijo de Moisés); se casó con su media-hermana Saraí recibiendo la promesa que el "Todopoderoso" lo haría hacer una gran nación. Abraham migró hacia Canaán, donde vivió hasta que una gran hambruna lo condujo a Egipto.













