La primera tierra que es nombrada en la Biblia es el Edén. El libro del Génesis dice que "Dios plantó un jardín al Este del Edén, y ahí puso al hombre que había creado". Él sabía que no estaba bien que estuviera solo, entonces también creó a la mujer. "Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne; ella debe ser llamada mujer, porque fue sacada de un hombre. Entonces un hombre debe dejar a sus padres y unirse con su mujer, y se convertirían en una sola carne" (Génesis 2:23-24).
La pareja (Adán y Eva) vivió en un jardín paradisíaco, como nunca antes había existido. A pesar que la ubicación exacta de este se desconoce, hay algunas "descripciones" que nos dan indicaciones o pistas de dónde pudo haberse ubicado en la Tierra. Moisés estableció la locación del Edén en el libro del Génesis (2:10-14): "De Edén salía un río que regaba el jardín, y desde allí se repartía en cuatro brazos. El primero se llama Pishon (Pisón): es el que rodea todo el país de Havilah (Javilá, África del Este), donde hay oro. El oro de aquel país es fino. Allí se encuentra el bedelio y el ónice.
El segundo río se llama Gihon (Guijón, el Nilo azul): es el que rodea el país de Cush (Kus o Cus es un nombre asociado a Etiopía). El tercer río se llama Hiddekel (Tigris): es el que corre al oriente de Asur (Asiría, norte de Mesopotamia). Y el cuarto río es el Euphrates (Eufrates).
El Dr. Hermann Gunkel -erudito alemán- aseguró, a partir de sus estudios bíblicos, que el misterioso río Gihon (Guijón) es el Nilo, siendo así que el asentamiento del Edén debería buscarse en Abisinia (actual Etiopía).
En el mundo antiguo las áreas de la gran planicie entre el Tigris y el Éufrates eran consideradas ubicaciones de jardines sagrados, y frecuentemente identificados en varios cuentos épicos regionales como la ubicación "real" del jardín del Edén. Para ese entonces -en la enseñanza judía- la tierra de Adán y Eva era la tierra circundada y alimentada por las aguas del rio Tigris y del Éufrates (el Tigris se localiza en el medio oriente, y junto con el río Éufrates ambos están ubicados en Irak). El jardín del Edén debe haber estado situado en la parte norte o sur de Mesopotamia, que fue la tierra más fértil de la región (actual Irak), y aunque la ubicación de los ríos Guijón y Pisón ha sido objeto de especulación, se asume que el largo del jardín del Edén era desde el Nilo hasta el Tigris, tierra conocida hoy como el cuerno de África.
La palabra Edén proviene del hebreo, y significa: placer, lujo, deleite, también paraíso. De igual manera, una palabra similar en sumerio: Edin; y en akadio: Edinu; significa "plano", como la llanura existente en el delta entre dos ríos. La similitud entre las palabras sugiere una posible conexión histórica de los conceptos. El reverendo S. Means, en su libro "Etiopía, y la conexión perdida en la historia de África" menciona a el jardín del Edén en Etiopía (África) como "la cuna de la raza humana."
Descubrimientos recientes -como también antiguos- han puesto muchísimo énfasis en este tema, mismo que se conecta con las teorías de las versiones bíblicas acerca de la creación. El Dr. Albert Churchward -antropólogo inglés- en su libro "Origen y evolución del hombre primitivo" dice: "Por los estudios que he hecho durante años, estoy totalmente convencido que las ideas pre-concebidas de muchos científicos acerca del origen de la raza humana en cuanto a fecha y lugares son erróneos, y que la raza humana no se originó en Asia, o en otra parte del mundo, sino en África".
Alexander Winchell -geólogo norteamericano- en su libro "Pre-Adamitas" dice: "Hay una hipótesis planteada, y que ha sido difundida, acerca de que el primer hombre fue negro (raza) en complexión.
Incluso, también se dice que hay una lápida en el Museo Británico llevada por el difunto George Smith, en la cual hay una inscripción que hace llamar la atención a la particular fisonomía de la leyenda del Adán negro". Los científicos genetistas tienen una teoría que expresa: "El negro es dominante y el blanco es recesivo". Esto significa que cosas negras pueden producir cosas blancas, pero no viceversa.
Enoch (Enoc) acerca de quien se ha dicho "el que camino con Dios", fue un negro etíope que vivió "trescientos años" en lo que es la actual Etiopía. En la Biblia figura como el sexto descendiente de Adán, era el padre de Matusalén, quien vivió "novecientos años"; pero Enoch (Enoc) no murió; ascendió tal como lo hizo Jesús. En Egipto se lo conoció como el Dios Thot, lo llamaban "el dos veces más grande", el escriba de los dioses. En Grecia, lo llamaban Hermes, Hermes Trismegisto, "tres veces grande". Por su parte en Fenicia lo llamaban Cadmus, "cinco veces grande".
Esto es una prueba de una gran evolución e iluminación. Enoch (Enoc), fue pues el primer maestro de nuestra civilización, un hombre sumamente notable y grande, creador del Mentalismo (Ciencia Mental, no ilusionismo o magia, es lo que actualmente se conoce como Metafísica). En la Universidad de Heliópolis (Noreste de la actual ciudad del Cairo, en Egipto) se educaron Moisés y el sacerdocio egipcio; allí se aprendían las enseñanzas de Enoch (Enoc) y después se fundó la secta esenia (secta judía establecida probablemente a partir de mediados del siglo II a.C.). Según varios historiadores, Jesús pasó los años ocultos en el monasterio esenio de Qumrán (valle del desierto de Judá situado en la costa occidental del mar Muerto), donde fue educado según las enseñanzas de Enoch (Enoc). El monasterio fue destrozado, pero los esenios rescataron su biblioteca y la escondieron en cuevas del mar Muerto.
A principios del siglo XIX, en la abadía de Westminster (Londres), hubo un obispo anglicano que leyó "el libro de Enoch" e hizo el descubrimiento de lo que se conoce como el principio del Mentalismo. Se tradujo lo que descubrió y se fundó en Inglaterra una sociedad llamada: El Nuevo Pensamiento (esta "Ciencia Mental" se propagó especialmente por Estados Unidos, pues la traducción fue hecha del etíope al inglés, y surgieron grupos como: La Ciencia Cristiana, La Ciencia Divina, Unity y otros).














